El pavo comprobó que todas las mañanas le daban de comer y, tras varios meses de observaciones, concluyó que existía una ley universal:
“Estos humanos tan amables me deben de querer mucho, puesto que todos los días me dan de comer generosamente”.
Cuando llegó el día de Acción de Gracias, resulta que los “amables humanos” afilaron el cuchillo y demostraron que la ley formulada por el pavo valía bien poco.
El problema del pavo se puede generalizar a cualquier situación donde
"la misma mano que te da de comer puede ser la que te retuerza el cuello"
….pensemos en el aspecto más inquietante de la inducción: el "retroaprendizaje". Pensemos en la experiencia del pavo, más que no tener ningún valor, puede tener un valor "negativo". El animal aprendió de la observación, como a todos se nos dice que hagamos….su confianza aumentaba a medida que se repetían las acciones alimentarias, y cada vez se sentía más seguro, pese a que el sacrificio era cada vez más inminente.
Consideamos que el sentimiento de seguridad alcanzó el punto máximo cuando el riesgo era mayor. Pero el problema es incluso más general que todo esto, sacude la naturaleza del propio conocimiento empírico. algo ha funcionado en el pasado, hasta que…pues, inesperadamente, deja de funcionar, y lo que hemos aprendido del pasado resulta ser, en el mejor de los casos, irrelevante o falso y, en el peor, brutalmente engañoso
Nassim Nicholas Taleb, " The Black Swan"
